“SNIP, ¿muerte o reforma?” (Por Nathan Nadramija, socio de METIS GAIA, publicado en Gestión el 8 de noviembre de 2016, pág 21)

El SNIP nace con el fin de asegurar un mínimo de razonabilidad y pertinencia técnica de los proyectos de inversión pública y evitar monumentos al sombrero o plazas de toros para más espectadores que habitantes de la localidad. La mayor queja son las demoras y plazos debido a que formular los proyectos se convirtió en una tarea más exigente, con más pasos que requieren aprobación. Otra queja es la baja calidad de muchos de los proyectos que son aprobados. ¿Esto justifica eliminar el SNIP o es necesario reformarlo?

Al escarbar sobre las causas de las demoras y baja calidad de proyectos saltan múltiples carencias en las instituciones:

  • No cuentan con planes estratégicos que enmarquen y prioricen los proyectos de inversión.
  • No coordinan con los distintos niveles de gobierno para la formulación ni ejecución y así evitar duplicidades.
  • Sus capacidades de formulación son muy bajas incluso contratando consultores.
  • La volatilidad política es alta y las autoridades son cortoplacistas.
  • Los niveles de corrupción son altos y enquistados a todo nivel con los famosos diezmos.

Resolviendo las ineficiencias y cuellos de botella se pueden reducir los plazos pero no eliminar. Se necesitan proyectos bien formulados, desarrollados sobre diagnósticos bien realizados y que se encuentren priorizados en el marco de un plan estratégico razonable, para evitar los “elefantes blancos”. Por ello, la solución no es matar el SNIP sino fortalecer el sistema atacando las principales carencias mencionadas.

  • Planeamiento Concertado de Calidad: Para evitar proyectos de bajo impacto y reducir tiempos en la evaluación de la pertinencia de un proyecto se requiere fortalecer los planes estratégicos concertados, participativos, realizados con adecuados diagnósticos y trabajo prospectivo. Los planes deben ser de conocimiento público y actualizados periódicamente como documentos vivos. Entre los participantes deben estar actores políticos de los distintos partidos para disminuir la volatilidad en los cambios de gobierno como también actores el sector privado y la sociedad civil.
  • Sistemas de información actualizados: Para formular los planes estratégicos y proyectos se requiere información actualizada periódica que permita evaluar brechas, demandas y prioridades como también características y escalas de los proyectos así como también las mejores alternativas. Estos sistemas deben ser liderados por los sectores y los gobiernos regionales con la participación de todos los actores. 
  • Articulación de distintos niveles de gobierno: El planeamiento debe ser articulado de modo que los niveles distrital, provincial, regional y nacional estén coordinados y eliminen duplicidades. También es necesaria la articulación para contar con una escala adecuada de proyectos que permita aumentar la eficiencia en la formulación, en la ejecución y supervisión y que reduzca también las posibilidades de corrupción.
  • Fortalecimiento de capacidades de formulación: Las capacidades de formulación del nivel central deben ser puestas a disposición de los niveles regionales a través de asistencia técnica, pasantías e intercambios. Al mismo tiempo, es necesario que a nivel regional se cree un pool de expertos que estén a disposición para la formulación articulada de proyectos para los niveles regional, provincial y distrital para proyectos de mayor complejidad en permanente interacción con los equipos formuladores de cada institución.   
  • Sistematización y difusión de conocimiento y buenas prácticas: No solo deben darse guías genéricas sino que se debe gestionar el conocimiento y ponerlo a disposición de los usuarios. Por ejemplo, construir bancos de proyectos tipo que puedan ser utilizados en proyectos parecidos. También sistematizar las buenas prácticas durante todo el ciclo de proyectos que permitan reducir tiempos, aumentar eficiencia y contar con proyectos con características y niveles de servicio pertinentes.

Más que muerte del SNIP se necesitan mejores prácticas de gestión, una revaloración del planeamiento y mayor articulación entre los distintos niveles de gobierno.