“Regiones y municipalidades por resultados” (por Carlos Castro, socio de METIS GAIA, publicado en “Gestión” el 11 de enero de 2017, pág 21)

El gobierno ha señalado que implementará políticas públicas basadas sobre resultados. Es decir, contará con indicadores que midan la eficiencia, eficacia y calidad de las mejoras que brinda a la población. Si bien este enfoque se impulsa desde hace varios años, es positivo que se priorice a nivel político pues garantiza un monitoreo permanente y una clara rendición de cuentas.

Los gobiernos regionales y locales son actores clave por estar en contacto directo con las necesidades del territorio. Es necesario incorporarlos a esta lógica de gasto para garantizar un adecuado uso de los recursos públicos. No olvidar que ellos concentran el 37% del presupuesto nacional y aportan el 54% del PBI.

Algunas recomendaciones para que la articulación de los tres nvieles de gobierno se fortalezca:

  • Articular sistemas administrativos.- para diseñar e implementar su planificación, los gobiernos subnacionales deben cumplir las exigencias de informacion y análisis de sistemas liderados por CEPLAN, MEF, Secretaria de Gestión Pública, entre otros. Sería eficiente que estos órganos nacionales definan una estrategia que les facilite el trabajo a través de instrumentos que tengan vasos comunicantes. Los organos administrativos deben articularse para que trabajen como ventanilla única que mejore el sistema de planificación y no como procesos paralelos cuyo cumpliminento termina siendo un mero formalismo.
  • Definir roles.- los pliegos rectores de la política a nivel central deben establecer con claridad los roles que cumplirán los otros niveles de gobierno en la provisión de un bien o servicio. Esto implica llegar a un nivel micro, conocido como “modelo operacional”, que señale explicitamente en qué etapa los diferentes niveles de gobierno se suman y se especifique con mayor detalle para que no quede dudas de los roles que cada actor debe asumir. Esto permitirá conocer con mayor claridad cómo los gobiernos subnacionales suman a los objetivos de política; palabras como “promover” o “apoyar”, mencionados en los reglamentos de funciones dicen mucho pero a la vez nada.
  • Establecer procesos.- la provisión de todo bien o servicio debe contar con un manual de procedimientos que permita dimensionar el adecuado uso de los recursos fisicos y humanos, costearlos y posteriomente identificar puntos de mejora. Los programas públicos muchas veces carecen de estos manuales, lo que acarrea ineficiencias evidenciadas en el uso discrecional de los recursos y malos procesos de licitaciones. Elaborarlos no es tarea fácil pues al interior del país no se cuenta con información sistematizada y actualizada que permita un adecuado mapeo de estos procesos que capturen la realidad del territorio, pero es necesario.
  • Generar capacidades.- las capacidades institucionales podrán incrementarse en la medida que el recurso humano sea debidamente acompañado para implementar los programas que el Gobierno desea impulsar. Usualmente, las entidades programan capacitaciones para socializar contenidos pero esto en muchos casos resulta insuficiente. Equipo técnicos de Lima deben instalarse por un tiempo prudencial en las entidades regionales para que con un acompañamiento de “aprender haciendo” contribuyan a la transferencia de capacidades.

Las recomendaciones planteadas surgen de observar directamente los cuellos de botella que enfrentan las regiones para la implementación de políticas públicas. La calidad del gasto público mejorará al interior del país en la medida que el gobierno central genere un paquete de herramientas que aterrice a la realidad de los Gobiernos Regionales y Locales. Pensar que las normas se van a implementar porque se publican en el diario oficial ha sido el comportamiento usual, es momento de priorizar una agenda articulada en los tres niveles de gobierno. La creación de la instancia “GORE – Ejecutivo” ha dado un primer paso a nivel político; debe bajar al nivel técnico que es donde se ejecutan las acciones en el día a día.