“Sobre políticas públicas de impacto” (Por Ricardo Paredes, socio de METIS GAIA, publicado en Gestión el 2 de noviembre de 2016)

El MIDIS, el MINEDU (gestión Saavedra) y algunas áreas de otras entidades con apoyo del MEF, han mejorado sus políticas y programas aplicando buenas prácticas de gestión pública internacionalmente recomendadas.

La nueva administración bien podría medir cuántas entidades las aplican adecuadamente y con ello saber si hacen un uso eficiente de los escasos recursos públicos que se les destinan para el logro de sus objetivos.

Buen planeamiento y mejor diseño.- Preguntas como cuál es el problema que se quiere solucionar y su tamaño, cuál es la población objetivo de la intervención, sus características socioeconómicas, demográficas y culturales, qué recursos propios y de otros sectores necesito, con qué instituciones y cómo debo coordinar tanto a nivel nacional, regional o local,, es la implementación transversal o existen diferencias idiosincráticas regionalmente, es necesario un piloto, entre otras, pueden poner en aprietos a la mayoría de entidades y programas existentes.

Lo tradicional es que se repitan los mismos planes y presupuestos inercialmente sin mayor reflexión, con el gran riesgo de aumentar el gasto o la inversión pública sin que la población perciba mejoras y que las brechas de atención que sufren son cerradas.

Más concretamente, sin planeamiento ni diseños claros, se pueden dar inconsistencias como invertir en la construcción y equipamiento de hospitales sin tener el número adecuado de médicos y técnicos para hacerlo funcionar, o modernizar comisarías en zonas que no tienen acceso a banda ancha o servicio eléctrico permanente, o que el Estado subsidie o repare a concesionarios de carreteras, puertos o aeropuertos regionales por deficientes proyecciones de demanda o imposibilidad de brindar las condiciones básicas para su funcionamiento, entre otros casos.

Continuo seguimiento y monitoreo.- Si lo anterior es fundamental, no menos importante es definir cuáles son los indicadores o variables que dirán si el plan está siendo implementado de manera efectiva o si necesita cambios.

No solo es cuestión de tener indicadores “creativos” sino más importante es que sean medibles de manera realista, continua y cuenten con responsables de reportarlos. De nada sirve establecer un indicador si no lo voy a medir o si para hacerlo necesito más recursos que para todo el plan en sí (p.e. lanzar encuestas nacionales anualmente).

Evaluación.- Ya sea “de resultados”, “de medio periodo” o las más técnicamente exigentes como “las de impacto”, la evaluación es herramienta muy útil no solo para asegurar el buen uso de los recursos públicos y el logro de los objetivos sino para sistematizar conocimiento y mejorar los diseños de políticas.

Establecer áreas responsables.- MIDIS y MINEDU tiene áreas especializadas para el seguimiento, monitoreo y evaluación de sus diferentes políticas y programas. Es necesario que cada institución defina el área responsable de brindar este análisis a la sociedad en su conjunto, además que alimentará el mejor diseño de políticas y asignación de recursos a futuro.

Ciertamente implementar estas prácticas de manera sostenible requiere, además de liderazgo claro, recursos para capacitar funcionarios, levantar información de base a nivel nacional y regional para diferentes sectores y problemáticas, implementar sistemas de monitoreo, seguimiento y evaluación continua, entre otros. Sin embargo, es lo mínimo que se le puede exigir a un Estado que pretende ser moderno y brindar servicios de calidad con transparencia.

Alcanzar estas mejores prácticas permitirá que desde las grandes empresas que destinan miles de millones de soles a esquemas como Obras por Impuestos hasta los ciudadanos “de a pie” que pagamos nuestros impuestos tengamos la seguridad que los recursos públicos se utilizan de manera eficiente y efectiva para solucionar los principales problemas del país.

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“El eslabón ignorado de la inversión pública” (Por Nathan Nadramija, publicado en Gestión el 7 de setiembre de 2016)

El nuevo gobierno está decidido a impulsar proyectos de inversión pública, destinando miles de millones de soles del presupuesto nacional, para brindar agua y desagüe a todos los peruanos, mejorar la infraestructura de transporte y “destrabar” grandes proyectos en diversos sectores.

A pesar de los beneficios de estas iniciativas, la experiencia reciente nos muestra resultados negativos expresado en demoras, paralizaciones, incrementos de presupuesto, tarifas más elevadas, deterioro de la reputación y pérdida de confianza. Este fenómeno se debe principalmente a que, aún contando con estudios de viabilidad económica, legal, técnica y hasta ambiental, los proyectos en el Perú ignoran la viabilidad social.

Se debe involucrar y gestionar las expectativas y preocupaciones de potenciales usuarios, vecinos afectados por la construcción, familias que deberán ser expropiadas/reasentadas, entre otros. Este involucramiento debe arrancar desde la priorización de proyectos, el diseño y el análisis de alternativas y continuar durante la construcción y operación.

Esto es más relevante en un contexto global y nacional en el que las expectativas de la población son crecientemente sensibles a los temas ambientales y sociales. A pesar de que la experiencia internacional e inclusive nuestra normativa reconocen el aspecto social como importante, estas recomendaciones son letra casi muerta.

En este contexto, es necesario que el Estado priorice el cumplimiento de la viabilidad social y ambiental de los proyectos en un marco de análisis de eficiencia, eficacia y control de costos. Las siguientes buenas prácticas contribuirán a reducir demoras y sobrecostos de muchos proyectos:

  • Mapear actores: es clave identificar a los actores relacionados al proyecto, sus niveles de influencia, interés e involucramiento, y las relaciones entre actores con un monitoreo continuo.
  • Sensibilizar: autoridades y técnicos, públicos y privados deben reconocer la importancia de la dimensión social de los proyectos tanto en su diseño como en su ejecución.
  • Diseño acorde: En primer lugar se debe confirmar la prioridad social del proyecto. Si pasa el filtro de prioridad, tiene que asegurarse que el diseño recoja las necesidades de los usuarios en un marco de control de costos. Se requieren diagnósticos sociales cualitativos y cuantitativos que indaguen sobre frecuencia, costumbres y razones de uso. También deben promoverse la participación de los actores claves en el diseño. Con la retroalimentación que se reciba, las autoridades y reguladores deberán tomar decisiones.
  • Comunicar beneficios del proyecto: La estrategia de comunicación debe ser clara sobre los beneficios y costos del proyecto para distintos actores.
  • Estrategia Participativa: La participación de actores o “stakeholder engagement” en inglés es el proceso que permite gestionar los riesgos sociales de mejor manera en un proyecto. Se requieren canales de participación definidos, un plan de comunicación claro y transparente, mecanismos para lograr acuerdos y un sistema de información continua sobre avances y cambios en el proyecto.
  • Procesos de expropiación/reasentamiento efectivos: Este es uno de los temas más sensibles que enfrenta un proyecto. Para ello, es clave la estrategia participativa, la generación de confianza y la aplicación de buenas prácticas de consulta y de compensación. Este es un punto en el que se requiere evaluar el marco regulatorio para tener un sistema que sea balanceado entre cuidar los derechos e intereses de los expropiados/reasentados y el bien común que genera la infraestructura.
  • Impactos sociales derivados de impactos ambientales: Impactos importantes que deben abordarse en la estrategia de viabilidad social incluyen las percepciones sobre afectaciones ambientales, el incremento del tráfico, riesgos de accidentes y enfermedades y otros que deben gestionarse socialmente. Todo el análisis debe realizarse bajo un enfoque de impactos acumulativos con otros proyectos y las afectaciones existentes en el escenario base.

Es muy positivo que el nuevo gobierno tenga la voluntad política de impulsar estos proyectos. Para lograr que se ejecuten en tiempos y presupuestos cercanos a los planificados es indispensable que la viabilidad social de forma integral deje de ser ignorada.

“Actualización del ISO 9001: ¿Amenaza u Oportunidad?”

Rut Ballesteros, socia de MG-CAVALA, presenta las principales oportunidades que tienen las empresas peruanas con la nueva versión del ISO 9001:2015 que entra en vigencia este año. Esto aplica tanto para las empresas que deban renovar sus certificaciones de calidad ISO 9001 o las que deseen obtenerlas. Artículo en el diario Gestión del 23 de abril de 2015.
GESTION-RUT BALLESTEROS

Propuestas para mejorar el gasto público

Carlos Castro, socio de METIS GAIA, ha publicado el artículo de opinión “Gobierno por resultados” en el diario Gestión (20 ene 2015, pág 21).

En su artículo resalta la importancia de la Gestión por Resultados en el proceso de asignación presupuestal que ha emprendido el Estado Peruano desde el 2007. Asimismo, basado sobre su amplia experiencia en el diseño y evaluación de programas presupuestales en METIS GAIA, presenta un conjunto de propuestas concretas y prácticas para impulsar este proceso y mejorar la calidad del gasto público en el Perú

METIS GAIA en curso práctico “Mediación y Gestión Sostenible de Conflictos Socioambientales”

Nathan Nadramija, socio fundador de METIS GAIA, dictará el curso “Mediación y Gestión Sostenible de Conflictos Socioambientales”, que se llevará a cabo el 5 y 6 de diciembre en el NM Lima Hotel.

¿Quiénes deben asistir? Superintendentes, gerentes y ejecutivos de las áreas de relaciones comunitarias, seguridad, medio ambiente, asuntos externos, RRHH y RSE, de los sectores minería, hidrocarburos, energía y gran infraestructura. Profesionales del sector público y ONGs relacionados con los conflictos socioambientales.

Más información en: http://bytmeetings.com/Index/masinfo/556/330

Mediación y Gestión de Conflictos Socioambientales

“Desarrollemos Clusteres”, en Gestión (10 sept 2014)

El señor Carlos Castro, socio de METIS GAIA, escribe sobre la necesidad de desarrollar clusters en el Perú sobre la base de sectores empresariales que reúnen las condiciones para serlo. En su artículo, hace hincapié en la oportunidad de que en el Gobierno se estén impulsando iniciativas hacia la diversificación productiva, que son consistentes con el desarrollo de los clusters.

140910_Gestion_Articulo sobre Clusters